¿Problemas Galácticos? Soluciones mexicanas

Written by x-cellence

Mientras seguimos con nuestras vidas la historia no se detiene y nos confirma, una vez más, que las soluciones nacen de la necesidad. La NASA y el Observatorio Europeo Austral han confirmado la existencia de un planeta habitable, bautizado terrícolamente como Próxima Centauri b, y que estaría ubicado a la menor distancia que ha sido registrada jamás: 4,3 años luz. Este planeta es alcanzable. 

En el fragor de la excitación internacional, porque nos vemos por vez primera capaces de poblar otros mundos, toda la comunidad científica ha volteado a mirar a Miguel Alcubierre, un físico teórico mexicano que es la única esperanza de viajar más rápido que la luz. Lo que parecía un trabajo meramente teórico e intrascendente para la realidad práctica del mundo, se está convirtiendo en el gran tema de discusión en Cabo Cañaveral y el CERN. El llamado “Motor-Alcubierre” es la única forma matemáticamente viable para colocar una nave a una velocidad superior a la luz. El mexicano logró hacer numéricamente posible un efecto “Warp”, donde el espacio tiempo se dobla delante y se expande detrás de un punto. Creando una burbuja de “espacio plano” que salta proyectada a una velocidad superior a la de la luz. 

El poder construir en la práctica esta ciencia de avanzada está técnicamente a 400 años de distancia de las actuales tecnologías. O eso dicen los expertos. Pero resulta ser que también se decía lo mismo en la época de Oppenheimer y el Proyecto Manhattan. La realidad es que, bajo circunstancias excepcionales, los seres humanos se comportan de manera excepcional. Cuando un objetivo titánico se le presenta a la comunidad científica, los esfuerzos se redoblan, se triplican, se multiplican a la enésima potencia. La capacidad de innovar, de crear, de triunfar ante la adversidad, está literalmente codificada en el ADN de nuestra especie. Somos una raza que ha sobrevivido porque ha evolucionado. Se ha transformado. Reinventado. 

Que existan hombres como Miguel Alcubierre, capaces de romper la barrera mental que rige al 99.999% de la población, viendo más allá de lo que todos los demás podemos ver, es el principal motor del cambio para nuestra especie. Son estos desarrollos, estas mentes privilegiadas, las que nos hacen “evolucionar” colectivamente. Sin embargo, el proyecto de alcanzar Próxima Centauri b no es viable si el peso entero cayera sobre un solo cerebro. 

El Cuerno de la llamada

La aparición de un planeta habitable a una distancia teóricamente alcanzable es el soplido en el Cuerno de la Llamada. Lo que los angloparlantes llaman “rally horn”. Una convocatoría a redoblar esfuerzos para toda la colectividad científica. El cuerno, al razón que sirve para congregarnos, lo puso Alcubierre. Y varios de los intelectos más privilegiados de nuestro tiempo ya han escuchado el eco de esta llamada. 

Michio Kaku, el reconocido astrofísico americano-japonés ha dedicado un programa entero de su popular Física de lo Imposible a discutir la teoría del mexicano Alcubierre. Por su parte el internacionalmente célebre Neil deGrasse Tyson, uno de los más reconocidos astrofísicos de la NASA y celebridad televisiva y de internet en Estados Unidos, aseguró que “solamente con el método de Alcubierre podemos pegar, literalmente, el salto que requerimos para viajar por el cosmos” Algo que reafirmó Stephen Hawking, sin duda el mayor científico de nuestra era, quien prometió que, si está en su poder y el tiempo que le queda de vida se lo permite, dedicará esfuerzos considerables ha hacer viable técnicamente el “Motor-Alcubierre”. 

Esta es la verdadera fuerza detrás de la especie humana. Los más brillantes de entre nosotros no se guardan esa luz para sí mismos, sino que la derraman sobre los demás, iluminandonos y encendiendo a su vez otras luces que se pliegan a sus esfuerzos. Es casi seguro que, en los años venideros, Miguel Alcubierre será un faro para el mundo científico global, marcando el sendero que debemos seguir si deseamos llegar a las estrellas.

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